domingo, 15 de febrero de 2009

¡Me ahogo! 2.0

A mis escasos seis o siete años mi madre me inscribió en un curso de verano en el deportivo más cercano. Ahí se suponía pasaría todas mis mañanas hasta entrar a clases y aprendería, entre otras cosas, a nadar.

Una tarde mientras estaba con mis compañeritos de curso jugando alrededor de la alberca a uno de ellos, creo que era el más grande de todos, se le hizo divertido empujarme a la alberca. Yo no supe que sucedió, sólo recuerdo que veía agua turbia, luego por encima del agua para nuevamente tener visión subacuática, ciclo que se repetiría un par de veces hasta que perdí la consciencia. Lo primero que recuerdo trás mi fallido intento de nado es que desperté en el pasto acompañado por un adolescente de no más de quince quien le decia a mi instructora: "me lo encontré en lo hondo de la alberca...".

Nunca más volví a poner un pie en el deportivo, hasta la fecha no he regresado, y no se diga de participar en algún otro curso. A partir de ese entonces no me metí a ninguna alberca donde no fuera capaz de tocar el fondo o donde no supiera que estaría a salvo. Pasaron muchos años antes de que volviera a intentar aprender a nadar y, debo confesar, aún no se hacerlo del todo ya que me puedo desplazar pero no he aprendido a flotar por lo que en cuanto me canso me convierto en un ladrillo que va directo al fondo. Gracias a este pequeño incidente probablemente nunca aprenda a nadar como se debe y mi posible carrera como nadador que ganaría medalla olímpica quedo truncada desde mi tierna infancia.

Janus

1 diagnósticos:

Niche dijo...

fuma mota como phelps, él asi venció su trauma.