domingo, 4 de enero de 2009

¡Me ahogo!


Siempre fuí un niño muy tranquilo, creo mi curiosidad no era como la de todos ya que yo no iba por la vida preguntándome cosas ni queriendo probar o hacer lo que hacían los adultos, pero de repente me daba por investigar.

Un día, a la edad de 6 tal vez 7, mientras mi madre platicaba con una vecina fumando tranquilamente un cigarro quise hacerme el interesante. Al ver el cigarro en el cenicero, ante un descuido de mi madre, lo tomé, dirigí la mirada a las dos señoras presentes y dije "Quiero probar". Mi madre sonrió malisiosamente y dijo "Pruebale". Tras el primer "toque" retire el cirrago de mi boca, tosí con todas mis fuerzas durante mucho tiempo. Fue una de las dos ocasiones donde los minutos me parecieron eternos y creí que nunca terminaría de toser.

Cuando por fín logré reincorporarme mi madre, aún más sonriente, me dió agua y me mandó a jugar a otro lado. Había logrado su cometido.

Hasta la fecha no se fumar, nunca me ha interesado y detesto el olor a humo de cigarro. Bueno, está bien, adminto que nunca he superado el miedo a volver a ahogarme por tanto tiempo por lo que prefiero no volver a intentarlo.

Janus

4 diagnósticos:

Violet Veela dijo...

Odio fumar y te entiendo perfectamente ;)

Silvia Black dijo...

yo probé el cigarro en una fiesta de secundaria... ya todos lo habían babeado pero no me importó porque yo me quería hacer la grande... le fumé y me pasé el humo al estómago, tuve nauseas toda la noche y desde entonces no se me ha antojado ni 1 vez

Janus dijo...

Violet: Si claro, eso explica la cajetilla que te echaste el sabado.

Silvia: Bien, me da gusto no ser el único con una experiencia así. Me siento menos raro ja. Buena elección eso de no fumar, la gente que lo hace huele mal.

Relax dijo...

Yo no fumo tabaco porque es caro y no tiene chiste, ni me pone más idiota. Por otro lado fumar otras cosas es diferente...