miércoles, 19 de noviembre de 2008

El francés que me sonrío

Llegué tarde, como siempre. Él estaba ahí, me miró y me sonrío. Lindo, lindo. Gritaba: "¡yo no soy de la tierra del nópal!", porque a leguas se le veía la buena alimentación. Par-fait. Pronunciaba lindo, lindo el nombre del embajador al cual ibamos a ver. Entramos. Yo me senté en la penúltima fila. Él en la primera.

Al final entrevisté a la compositora. Él estaba a mi lado. Pero me dio un terror practicar mi masticadísimo francés. Volvió a sonreir.

2 diagnósticos:

lili dijo...

ps si volvio a sonreir yo kreo ke tus masticadisimo frances si le gusto :)

Relax dijo...

Pues no entendí, como casi siempre.