martes, 4 de noviembre de 2008

suicide


Me quize suicidar. En la cama tendí una bufanda y la cinta de mi mess bag. Miré a mi puerta y probé ambos brazos de la muerte; la cinta resistía más. Además de ser más bonita, quien me encontrara atado a ella diría: ¡cabrón, hasta muerto tienes que ser fashionista!
Puse en el itunes gimopeddye de Satie -altamente recomendable para el suicidio-. De mi mente no salian mis fracasos: cero amor, cero trabajo, nada interesante en la Universidad y cero pesos con cero centavos de dinero. Estaba en espera de la voz de Dios de la que muchos hablan: -"es que Dios me dijo: no te suicides"-. Nomás no la oía. De repente cuando calibraba todo para kill myself, me acordé de algo que un sabio maestro dijo: "cuando la gente es colgada, si son hombres, sus penes permanecen erectos"; y cuando esto vino a mi mente, claudiqué. -no puedo hacerlo-, dije, pues quien me encontrara hubiera dicho: ¡cabrón, hasta muerto tenías que ser fashionista y sexualmente perverso!

3 diagnósticos:

Relax dijo...

Van a decir que soy un loco o un insensible, pero que risa me dio la historia. Que clase de persona se detiene por algo como la opinión de otros respecto a tu persona ya fallecida.

Luis Frost dijo...

a mí también me dio mucha risa, ¿qué, no debíamos? :(

Violet Veela dijo...

Si, risa que quita el trauma.